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El secreto de la bendición

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EL SECRETO DE LA BENDICIÓN

Forjando familias con bienestar integral

 

Cita bíblica: “10 De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. 11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.  12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.” (2da. Samuel 610-12)

INTRODUCCIÓN:

Toda anhelamos ver a nuestra familia bendecida. Especialmente cuando nuestros hijos crecen todos queremos que ellos tengan las mejores oportunidades. Todos nos preguntamos cómo lograrlo, por qué tarda tanto la bendición que esperamos. La fe que traspasa y bendice generaciones es la que se practica desde la casa, con la familia en pleno. Así el hogar se convierte en casa de Dios y puerta del cielo. El hogar como casa de Dios es cuando cada uno se rinde, honra y adora a Dios. El hogar se vuelve puerta del cielo porque aparecen oportunidades que nos llevan a tomar bendiciones abundantes.  Estudiemos la vida de Obed Edom.

I. EL ARCA DEL PACTO SIMBOLO DE LA PRESENCIA DE DIOS

Recordemos que en el Antiguo Testamento, el Arca de Dios era un objeto sagrado que representaba la presencia de Dios. Donde ella era ubicada, era el lugar donde Él habitaba.  El arca del pacto, que simboliza la presencia de Dios, era propiedad exclusiva del pueblo escogido del Dios de Israel. ¿Qué significado tenía el arca del Pacto? En primer lugar, significaba la presencia permanente de Dios con cada uno de los integrantes del pueblo de Dios. Por eso debía estar en el lugar santísimo del tabernáculo, el cual siempre debía estar levantado al centro de las tribus de Israel. En segundo lugar, significaba el respaldo al Pacto de Dios con su pueblo (Estatutos, leyes, principios, diseños, promesas). En tercer lugar, el arca del pacto contenía tres cosas: La Torah, la vara de Aaron que era de almendro y el mana.

 

¿Qué significan las tres cosas para nosotros?: 1) Las tablas de la ley, esto es toda su palabra morando en nuestros corazones, de los padres y de los hijos (Col. 3: 16) Si estamos llenos de la palabra del Señor, hablaremos siempre su palabra de fe. 2) La vara de Aarón, esto nos habla de poder en  nuestra vida que hace florecer la vida abundante a pesar de todas las circunstancias y adversidades. 3) El maná que caía todos los días para alimentarse. Esto habla de provisión sobrenatural diaria. Habla de oportunidades que el cielo abre para cada uno de los que adoran y sirven a Dios. Esta Arca incluía la bendición de la prosperidad abundante.  Hoy la misma presencia de Dios habita en nosotros. Tenemos mayor gloria. Las tres cosas juntas son parte de la realidad de fe en Dios para los padres y los hijos. Así tendremos familias benditas.

 

  1. FAMILIAS QUE NO VALORARON EL ARCA DEL PACTO

 

  1. El Arca de Dios en los tiempos de Elí. 1ra de Samuel 2:22; 4:15-18 nos hace saber el sacerdote Elí tuvo el arca por 40 años. Ni él ni sus hijos tuvieron interés por la presencia de Dios en su hogar. Lo tuvieron como un adorno en casa. Tal vez como un fetiche. Vivieron de espaldas a su significado que Dios anhela vivir con los que le alaban y le invocan. Tanto era el descuido que no hay relato que durante esos cuarenta años Elí nunca escuchó la voz de Dios. Al contrario, sus hijos perdieron el temor de Dios y cometían atrocidades en pleno templo. Hasta que llegó el día trágico que vinieron los filisteos y se llevaron el arca como trofeo de guerra.

  2. El arca en casa de Abinadab. Los filisteos, figura de los paganos que intentan agradar a Dios. Cuando ellos capturaron el arca la Escritura nos relata en 1ra. Samuel 5:6-12 cómo se encendió el furor de Dios en diversas ciudades, causándoles, males, epidemias y tumores. Es por esa razón que ellos llevaron el arca a la casa de Abinadab.   “Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová, y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová. Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová” (1ra Samuel 7:1-2). Tampoco pasó nada en esa casa, porque no adoraron a Dios en espíritu y en verdad. De nada sirve tener objetos sagrados en casa ni tradiciones muertas. Si adoramos a Dios con toda la familia no experimentaremos la bendición abundante de Dios.

  3. El arca en los días del rey Saúl.  Saúl menospreció el arca de Dios y a los profetas. En su momento más crítico en vea de acudir a Dios, empezó a consultar adivinos y hechiceros. Terminó suicidándose, atormentado por espíritus demoníacos. Saúl pasó a la historia y el arca quedo ahí hasta que llegó David (1ra. Samuel 28:8)

  4. El arca en tiempo de David.  La primera preocupación que David tuvo apenas fue constituido rey de Israel fue traer el arca de Dios. En su primer intento no tuvo el cuidado de hacerlo conforme Dios había ordenado que se hiciera. A consecuencia de eso murió Uza. Por esa causa, teniendo temor de Dios, dejó el arca en la casa de Obed Edom.  Más tarde cuando la recuperó le dio tal importancia a la presencia de Dios que le erigió un tabernáculo de tiendas y organizó 24 horas de adoración constante el Dios vivo y verdadero. Su reino fue un reino de paz, justicia y bienestar.

 

  1. EL ARCA DEL PACTO EN LA CASA DE OBED EDOM

 

LA CASA DE OBED-EDOM FUE BENDECIDA POR DIOS 1ª. Crónicas 13: 13-14 y Cap.26: 4-8

 

El arca de Dios representa la presencia de Dios para garantizar su pacto, por eso se le llama también el arca del Pacto o del Testimonio. Esta arca sagrada estuvo tres meses en casa de Obed Edom. Este hombre era geteo, oriundo del pueblo de Gat, de donde era el gigante Goliat. No era judío de nacimiento. Pero algo extraordinario ocurrió con él cuando recibió el arca del Pacto.  A diferencia de todos los demás, Obed, nombre que significa siervo o servidor, descubrió y reverenció la presencia de Dios en su casa,  a causa del arca del Pacto. Al darse cuenta que su actitud de adorador traía una presencia sobrenatural extraordinaria en su propia casa, él le dio aún más importancia al arca. Obed Edom no adoró al arca, al objeto, sino a Jehová Dios a quien representaba esa arca. Dispuso su corazón junto con toda su familia para honrar al Dios de esa arca. Al final de cuentas, no interesa si eres ministro o no, si eres encumbrado o humilde. Lo interesante es adorar a Dios en espíritu y en verdad e involucrar a la familia. Allí es cuando Dios manifiesta su presencia, su favor y su bendición abudante.

 

El testimonio de la escritura es concreto, fueron otros los que pudieron ver y comprobar que Jehová había bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que tenía. La bendición tuvo que ser extrema y notoria para que se diese tal testimonio. Toda la casa indica toda la familia, esposa, hijos, incluyendo los que vivían con él (trabajadores y allegados). “Todo lo que tiene” habla que se multiplicó la bendición de su ganado, sus campos de cultivos y otras fuentes de ingresos económicos. Los tres meses que estuvo el Arca en la casa de este siervo de Dios fueron más que suficiente para que toda la casa fuera bendecida por el Señor.  La bendición de Dios fue tan grande que alcanzó a los padres, los hijos y los nietos. La Escritura da cuenta que fueron 62 varones descendientes de Obed Edom, robustos, valerosos, esforzados y fuertes se involucraron en el servicio del Tabernáculo de David.

 

El arca en casa de Obed Edom fue una gran oportunidad que éste varon supo aprovechar y cambió el futuro de sus generaciones. Sólo tres meses fueron suficientes para que él y toda su casa, reciban al Señor, vivan con su presencia para siempre y reciban otro nivel de vida económica. Otros tuvieron el arca por años en su casa pero no pasó nada. A Obed Edom dejo de tener el arca física en su casa pero nunca dejó de amar la presencia de Dios por eso siguió siendo bendecido. Nosotros tenemos a Jesús como Señor de nuestras vidas. El es Enmanuel, Dios con nosotros. Nosotros tenemos a Jesús, el Rey de reyes que vive por siempre, nos ha dado vida eterna, nos ha dado su Espíritu para que esté con nosotros todos los días de nuestra vida. ¿Cuánta diferencia podemos hacer nosotros hoy? ¿Seremos como David que vivía en adoración continua a Dios con paz y bendición?  O, ¿seremos como Saúl que menospreciaba la imagen viva de la presencia de Dios y vivía turbado, amargado, paranoico, creando climas de pánico por donde iba?

IV. NUESTRA FAMILIA ESTÁ DENTRO DEL PACTO DE BENDICIÓN ABUNDANTE.

 

El apóstol Pedro predicó que para nosotros el la Promesa y para cuantos el Señor llamare a salvación (Hechos 3:29). Pablo en Gálatas dice que los de fe son hijos de Abraham y son bendecidos con él. Para esto vino Cristo Jesús “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” (Gálatas 3:7.9.14).

 

Hoy cada creyente es un arca andando de Dios, porque somos templos de su Santo Espíritu. Por tanto, cada hogar debe imitar a Obed Edom. Debemos lograr que cada uno de nuestros hijos e hijas descubran la presencia de Dios, no sólo en el templo, sino en sus vidas y sobre todo en casa. Una reunión semanal o mensual para honrar a Dios con toda nuestra familia, hará la diferencia y  serán más que suficientes para que alcanzar las abundantes bendiciones para cada miembro de la familia. La presencia de Dios abre los cielos y esto permite que se derramen bendiciones hasta que sobreabunden.  Nunca olvide que toda bendición espiritual tiene una manifestación material. Las bendiciones se harán evidentes. La gente lo podrá ver y comprobar. Tomemos la decisión de Josué: “Yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24:15). Sigamos el ejemplo de Obed Edom.

CONCLUSIÓN - Cuatro consejos prácticos para hoy que usted sea un Obed Edom en su casa: 1) Provoque o aproveche momentos informales para dar gracias a Dios por la vida, la salud, trabajo o estudio.  2) Hable de los temas de vida, el suyo, de su esposa o hijos e hijas y esté atento a aplicar una promesa de Dios a cada situación.  3) Logre tener por lo menos una reunión al mes para meditar o estudiar la Palabra de Dios en casa. 4) Poco a poco involucre a los hijos (as) y familiares a invocar el nombre de Dios (orar, interceder y/o adorar). De este modo, su casa estará llena de la presencia de Dios, y poco a poco alcanzará bendiciones financieras sorprendentes. Apreciado padre o madre desarrolle su rol de guía espiritual de su familia. Así tú y tu casa serán salvos.